lunes, octubre 06, 2008

Los políticos y la juventud.

    Estando yo una noche sin poder dormir se me vino a la mente esta relación en la que muchos de los incluidos en el segundo grupo (la juventud) bostezan al sentir a los del primer grupo (los políticos) y estos últimos se preocupan, con las manos en la cabeza, por los jóvenes. Pienso que los políticos no están actualizados, no de la sociedad tecnológica que vivimos, sino de las mismas ideas políticas. Izquierda, derecha, centro... A unos les toca los "curritos", a otros los "adinerados" y a otros los que caigan...

    Estamos hartos los jóvenes de tantas clasificaciones, de tanto pasado y "amenazas", de que no se ayuden entre ellos, de que el que parece más "listo" es el que menosprecia al otro, de los favoritismos, del "enchufe", de los filtros para desarrollar ideas, de la hipocresía de las fotos o de los discursos, de las mentiras o verdades a medias, de los vagos y trepas, de los ignorantes presuntuosos, de las sonrisas fáciles, de los debates "gallinero", de los abucheos, burlas, aplausos unilaterales... Opino que hasta los senadores romanos eran más consecuentes. Vamos hacia atrás.

    En vez de fijarnos en democracias como las de los países nórdicos, parece que nos fijamos en las de una república bananera. Dan pena y risa a la vez, es como si fueran la disolución de un circo de payasos. Y lo malo es que seguimos votando a los dos partidos que nos dan esta clase de política en vez de probar nuevas ideas, más "nórdicas", aire fresco necesario para ventilar este ambiente enrarecido por años de retrocesos sanitarios, educativos y económicos. Fomentan el cuento de la cigarra y la hormiga desde el punto de vista de la primera: los banquetes, los grandes automóviles, el lujo, los sueldos altos y la legión de sirvientes y secretarios/as.

    Y para colmo de males tenemos que aguantarlos por cuatriplicado, los ayuntamientos, las provincias, las comunidades autónomas y los de nuestro país. Que derroche. Me ilusionaban los años 80, con aquella sanidad y aquella educación estatal adaptada sutilmente a las autonomías en donde uno estudiaba para desenvolverse en el país entero. Ahora todo son piques entre administraciones, envidias de financiación y lavado de manos, al estilo Poncio Pilatos, por entremezcla de competencias.

    Por todo esto nos preocupamos los jóvenes aunque no lo demostremos al decir "¿Política? ¡Puagh que asco!" o al ver un debate nos salga un bostezo del alma misma.

    Los políticos se deberían preocupar por lo mal que lo están haciendo y el pueblo ser más listo y no votar siempre a los mismos e intentar recuperar lo que hemos perdido desde los años 80.

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